marzo 07, 2009

El quinto continente

El químico alemán Hans von Pechmann, en 1898, en forma accidental sintetizó polietileno, la materia prima para la elaboración de las fundas de plástico y otros muchos artículos. Más de treinta años después, específicamente en 1933, E. W. Fawcett y R. O. Gibson en Gran Bretaña pusieron a disposición de la humanidad el invento de Pechmann cuando lo sintetizaron tal y como lo conocemos en la actualidad. Desde 1933 hasta el 2008 solo han pasado 75 años, en los cuales se han producido millones de toneladas de este material tan útil para nuestros intereses, pero que constituye en la actualidad uno de las principales contaminantes del planeta. Anualmente se producen 100 millones de toneladas de plástico, y más de un billón de fundas son utilizadas anualmente, de las cuales el 10% termina en el mar.



¿Qué sucede con todo este material una vez que llega al mar?


Los vientos producen movimientos de masa de agua en océanos y mares. El Giro Subtropical del Pacífico Norte es una corriente oceánica que lleva varias décadas conglomerando grandes cantidades de desechos en una región comprendida entre Hawai y California, que según los cálculos tiene una masa de 3,5 millones de toneladas, con una profundidad de hasta treinta metros y 3,3 millones de desechos por kilómetro cuadrado, de los cuales el 80% son plásticos.


La alerta sobre la formación de este “continente de desechos” fue dada por Algalita Marine Research Foundation (AMRF) y otras entidades ecológicas como Greenpace.

El plástico es un material no biodegradable, solo es transformado físicamente por la acción de los rayos solares (fotodegradación) en un proceso que puede durar según expertos hasta 150 años. Durante este tiempo el polietileno simplemente se divide en partículas más pequeñas dando como resultado una gran cantidad de “arena plástica”, es decir, fracciones tan pequeñas como el diámetro de un cabello humano, que son dañinas para la vida acuática porque causan muchas alteraciones nutricionales a los animales que las ingieren al confundirlas con alimento, y porque además absorben sustancias como el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano) o el PCB (bifenil poli-cloruado), que son muy tóxicas. Hoy se estima que hay 267 especies marinas afectadas.

Ante esta realidad muchos son los países que están prohibiendo o restringiendo la producción de fundas, aunque las acciones más importantes las han adoptado varias naciones, entre ellas Ecuador, en donde actualmente se ha implementado la tecnología oxobiodegradable TPDA (Totally Degradable Plastic Additives) mediante la cual se producen fundas que se biodegradan en tan solo tres años.

En nuestro país se está empezando a usar el plástico oxobiodegradable, que se desintegra hasta 495 años más rápido que el plástico tradicional.